Nuestra
Alimentación en Ciclismo
Lo que comemos y lo que bebemos
antes, durante y después
de un día de entrenamiento
es tremendamente importante en
nuestro rendimiento. Y no sólo
a nivel competitivo.
Quizá a alguien le pueda
resultar familiar esta escena: "Llevo
entrenando varias horas; estoy
bien; estoy disfrutando. De repente
un compañero me habla y
empiezo a irritarme; me siento
molesto y casi no me salen las
palabras. De nuevo, otra cuesta.
Empiezo a tirar cambios, ya estoy
en el cambio más liviano.
No puedo más. Me siento
mal. Si doy una pedaleada más,
me caigo de la bicicleta" ¿Qué me
está pasando? ¿Por
qué?. Un “bajón”…
¿Qué es un “bajón”?
Un bajón es un término
gracioso, muy tradicional entre
los aficionados al ciclismo, que
cuando nos agarra nunca es divertido.
De hecho, sufrir un “bajón” es
una experiencia bastante desagradable
y evitarla debería ser el
principal objetivo de nuestra nutrición
como ciclistas.
Bajón es un término
que describe los síntomas
que se producen cuando se agotan
nuestras reservas de hidratos de
carbono, a consecuencia de un ejercicio
continuado.
Mientras pedaleamos, la mayoría
del combustible es consumido por
los músculos que están
trabajando. En este proceso pueden
utilizarse tanto grasas como hidratos
de carbono. Pero sucede que nuestros órganos
vitales también requieren
un aporte continuo de combustible.
Ya sea estando en reposo como realizado
ejercicio. Nuestro cerebro, por
ejemplo, necesita de la glucosa
que circula por la sangre. Con
los músculos y los órganos
vitales compitiendo por conseguir
la glucosa que necesitan, un ejercicio
continuado puede agotar las reservas
y cuando el nivel de glucosa en
sangre es demasiado bajo como para
cubrir los requerimientos energéticos
de nuestro sistema nervioso central,
comienza a producirse un proceso
por el que nos sentimos desorientados,
cansados, irritables, ...
En una palabra, estamos comenzando
a tener un “bajón”.
¿Cuáles son los
combustibles que utiliza nuestro
organismo en la práctica
deportiva?
Combustible Nº 1:
Hidratos de Carbono
Sin lugar a dudas, son el mejor
combustible.
Podemos distinguir dos tipos de
hidratos de carbono (HC): los simples
y los complejos. Entre los primeros
(llamados así por estar
compuestos por moléculas
simples), podemos encontrar la
glucosa, fructosa, sacarosa o lactosa.
Estos se encuentran en las frutas,
leche o en los dulces.
Los HC complejos están
compuestos por la suma de cadenas
de azúcares simples y un
ejemplo de ello son las pastas.
Cuando ingerimos HC, nuestro sistema
digestivo los descompone transformándolos
en glucosa que pasa a la sangre,
convirtiéndose en el principal
combustible para el organismo y
el único que puede aprovechar
nuestro cerebro. La glucosa ingerida
que no se utiliza de forma inmediata
para obtener energía, se
almacena en los músculos
y en el hígado en forma
de glucógeno, el cual podrá se
utilizado por nuestro organismo
en el momento en que sea necesario.
Cuando los depósitos de
glucógeno se encuentran
llenos, la glucosa ingerida se
transforma en grasa y de esta forma
es almacenada en nuestro organismo.
En general, los especialistas
en nutrición recomiendan
que, al menos, el 60% de las calorías
que consumimos sean HC. Esto para
cualquier persona; en el caso concreto
de los ciclistas, es mejor elevar
este porcentaje hasta el 65%. En
los envases de los alimentos casi
siempre aparece el contenido en
HC como un porcentaje de calorías
diarias, de modo que resulta simple
saber qué porcentaje estamos
consumiendo.
Una vez que han leído lo
anterior ya sabrán cosas
importantes; pero para poder averiguar
el número de calorías
que tengo que consumir a partir
de los HC, existen formulas matemáticas
que dan una aproximación
de las calorías que debo
consumir al día. Pero dejando
a un lado las matemáticas,
lo importante es recordar que para
nosotros es muy importante comer
alimentos ricos en HC, como los
cereales, el pan, la pasta, el
arroz (mucho mejor si todo es integral,
por el contenido en fibra), las
papas, la fruta, la verdura y los
jugos.
Combustible Nº 2:
Grasas
Detrás de los HC, las grasas
son el mejor combustible para nuestro
organismo; esto no quiere decir
que comamos asados, papas fritas,
helados y fiambres sin límite.
La mayoría de las personas
tenemos suficiente grasa almacenada
y, de hecho, algunos en exceso.
La cantidad de glucógeno
que podemos almacenar es limitado,
mientras que no existe un límite
para las grasas. Sin embargo quiero
decirles que podemos quemar la
grasa corporal sólo en presencia
de glucosa. Por este motivo se
puede decir que, lo que necesitamos
son más HC y no más
grasas.
Como mencione antes todo lo que
comamos en exceso terminara convirtiéndose
en grasa.
Si hacemos una comparación
entre las proteínas y los
HC, las grasas alimenticias nos
aportan más del doble de
calorías (9 calorías
por gramo, en lugar de 4) y, aparentemente,
las almacenamos con más
facilidad.
Los especialistas en nutrición
recomiendan que no provengan de
las grasas más del 30% de
las calorías diarias y nunca
más del 10% de grasas saturadas,
que son las que se encuentran fundamentalmente
en los alimentos de origen animal.
El resto debe provenir de grasas
no saturadas, presentes en los
aceites vegetales, las frutas secas
y los cereales.
Esto quiere decir que debemos
disminuir las grasas de nuestra
dieta reduciendo los alimentos
de origen animal. Cuando lo hagamos,
debemos elegir mejor las carnes
magras, pollo sin piel y productos
libres de grasas en general. También
debemos disminuir el consumo de
mantecas o margarinas.
Lo que les parecerá curioso,
cuanto más condición
física tengamos, mejor quemaremos
las grasas. Un cuerpo bien entrenado
es capaz de aportar más
oxígeno a los músculos,
aumentando de este modo el ritmo
y quemando mas grasas y reponiendo
las reservas de glucógeno.
Recordemos entonces: Reducir las
grasas de nuestra dieta.
Combustible Nº 3:
Proteínas
Un ciclista necesita más
proteínas que una persona
sedentaria. Pero esto no quiere
decir, que tengamos que aumentar
nuestro consumo de proteínas.
De hecho, es muy probable que estemos
consumiendo más proteínas
de las que necesitamos.
Una de las razones por la que
un ciclista necesitan más
proteínas es porque las
utilizamos como combustible: una
vez que los músculos agotan
su fuente principal de energía
(hidratos de carbono), comienzan
a utilizar proteínas, además
de grasas.
Un hombre que entrene en ciclismo
necesita consumir diariamente entre
65 y 103 gramos de proteínas,
mientras que las necesidades para
la mujer oscilan entre 52 y 82
gramos. Pero no se asusten, no
es muy complicado. En nuestra dieta
normal no es difícil llegar
a niveles altos de consumo de proteínas;
por ejemplo:
· 200 grs. carne magra
66 grs. de proteínas
· 1 pechuga de pollo (tamaño
medio) 27 grs.
· 3 huevos 12 grs.
· 75 grs. de atún
en lata 22 grs.
· 3 vasos de leche descremada
24 grs.
Esto que quiere decir, que a menos
que seamos vegetarianos o sigamos
una determinada dieta, lo normal
es que no necesitemos aumentar
el consumo de proteínas.
Lo que sí debemos es cuidar
es el origen de esas proteínas.
La mejor fuente son los alimentos
proteicos bajos en grasas y con
una dosis generosa de hidratos
de carbono complejos: cereales,
legumbres, verduras, pescado, pollo
sin piel, carnes magras, derivados
de la soja, huevos, frutos secos.
Espero les sea de utilidad.
Lucas Gaspart
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